Tristes poetas hablando de amaneceres y desamores,
Ingenuo letrista de alma contemplativa,
esperando la llamada de los versos prometidos por su fantasía!
Pobre joven que porta su propia cruz y
cuando descubre su sendero venenoso
ya jamás podrá escapar de sí mismo.
Maldito torturador en decadencia, ansioso de reconocimientos,
malditos sean todos!, efímeros como ceniza mojada,
como el sabor del éxito.
Antonio Campano.
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