A.Campano
sábado, 7 de enero de 2012
La suerte que tuve.
Abrí los ojos y solo pude ver que Lucia se marchaba. Volví a cerrar los ojos y seguí durmiendo.
Nunca entendí porque.
Hoy tengo una hija de siete años y otra de camino con mi mujer Maria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario